domingo, 17 de enero de 2010

Carta a Adivín Serafín

Estimado Adivín:
 Te pido disculpas por la inquietud que os a creado la falta de noticias. Esta singladura, al final, ha sido más larga de lo esperado. Lo primero que hice al atracar el Arga fue dirigirme a la oficina de correos de Longyearbyen. No debo tener muy buen aspecto y mí olor debe ir en consonancia ya que el rubicundo hombre de la oficina postal me arrojó prácticamente a la calle una vez que recogí la saca con las cartas y paquetes. Gracias por las botellas de sidra y el queso de cabrales, ya sabes como se agradecen estas cosas cuando estás lejos de casa. Os mando una foto desde la cámara del viejo Arga, aquí estamos en plena noche ártica y como el generador está roto he tenido que alumbrarme con un viejo candil. En cuanto repare el generador y ponga en orden el barco os relataré todo lo acontecido en esta singladura, en verdad os digo que creo ha sido una de las más duras.


Saludos para todos.





3 comentarios:

Adivín Serafín dijo...

La mar te ha sentado bien. No se te nota que hayas bebido todas las botellas de sidra que te he mandado, sin embargo los cascos así lo denotan. Espero más noticias tuyas.

El Pecador dijo...

Cuando el viejo profesor Cotovío Andrade pisó por primera vez la ciudad de La Coruña, al mirar la parsimonia del mar en su llegada a la bahía dijo: "La calma es el recuerdo lento de la tempestad; la tranquilidad aquí es sólo un engaño". Y esta frase me viene a la cabeza al conocer su mansa calma de narrador y de, manera perspicaz, pienso que grandes aventuras habrá detrás de ese silencio; grandes tempestades.
En su foto, mi muy querido Capitán, quiero adivinar la soledad de la noche y las cicatrices de la nostalgia. Le ruego, pues, acerque la luz de ese candil a su bitácora y escriba esas aventuras que nos llegan para dar cobijo a la aventura en la monocorde espiral de nuestras monotonías.
Sirva decir, que le guardo en esencia en el frasco de mis misericordias cuando elevo la vista al cielo para clamar mis oraciones.
Suyo,
El Pecador.
PD.- Nunca olvide la merienda.

Adivín Serafín dijo...

Pásate por el Diario de Independencia, tengo una pequeña sorpresa para ti.